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El Aeropuerto Ecológico de Seymour: Un Modelo de Eficiencia Energética y Sostenibilidad en las Islas Galápagos

Actualizado: 13 dic 2024

El pasado 24 de Septiembre del 2024 tuvimos el honor de participar de la edición numero 9 de la conferencia internacional BUILD GREEN, llevado a cabo en el Centro Paraguayo Japonés y organizado por Green Building Council Paraguay y World Green Building Council.


Salón auditorio del Centro Paraguayo Japones
Salón auditorio del Centro Paraguayo Japones



En el marco de la conferencia realizada por Green Building Council Paraguay y World Green Building Council. pudimos traerles hasta este blog una de las tantas charlas que pudimos presenciar en el congreso, el caso de éxito para la eficiencia energética presentado por la arquitecta Silvia de Schiller.

La misma fue una de las principales responsables del diseño y posterior construcción del aeropuerto Seymur, ubicado en una de las islas del archipiélago de Galápagos, Ecuador.

Este aeropuerto representa un hito histórico en lo que a ingeniería verde respecta, ya que su construcción y uso es de muy bajo impacto para una región considerada como patrimonio de la humanidad.


Acerca de la Dra. Arq. Silvia de Schiller:

La Dra. Arq. Silvia de Schiller es una destacada arquitecta e investigadora en diseño bioambiental y sustentabilidad urbana. Se graduó en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA) en 1969 y realizó estudios de planeamiento urbano entre 1969 y 1971. Además, obtuvo una especialización en BIE-Internacional en los Países Bajos en 1971 y se doctoró en la Universidad de Oxford Brookes, en Oxford, en 2004.

Silvia de Schiller es conocida por su trabajo en el Centro de Investigación Hábitat y Energía, donde ha contribuido significativamente al estudio y la práctica de la arquitectura sustentable. Ha recibido varios reconocimientos por su compromiso con la sustentabilidad, incluyendo el Premio Trayectoria en la categoría de Arquitectura.


Aeropuerto ecológico de Islas Galápagos, un caso de éxito para la eficiencia energética.


El Aeropuerto Ecológico de Seymour, situado en la isla de Baltra, en las Islas Galápagos, representa un hito en el diseño arquitectónico y la eficiencia energética a nivel mundial. Este proyecto, liderado por la Dra. Arq. Silvia de Schiller, ha sido reconocido como el primer aeropuerto ecológico del mundo, gracias a su compromiso con la sostenibilidad y la integración de tecnologías respetuosas con el medio ambiente en una región de excepcional biodiversidad y sensibilidad ecológica.



Desafíos únicos en un entorno natural protegido


Construir en las Islas Galápagos supone enfrentarse a restricciones ambientales extremas. Como patrimonio de la humanidad, la introducción de materiales foráneos es extremadamente controlada, ya que la presencia de virus y bacterias no autóctonos podría causar un desequilibrio ecológico devastador. Todos los materiales que ingresaron a la isla debían ser desinfectados y embalados adecuadamente, con estrictas limitaciones en tamaño y cantidad. Asimismo, no se podían modificar significativamente los terrenos debido a la fragilidad de los ecosistemas locales.


El aeropuerto fue edificado utilizando materiales reciclados del antiguo aeropuerto y de otras fuentes, como tubos desechados de instalaciones petroleras. También se reutilizaron búnkeres y materiales bélicos dejados en la isla desde la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos estableció una base militar en la isla de Baltra. Este enfoque redujo la necesidad de transportar nuevos materiales, minimizando el impacto ambiental.

 


Un diseño arquitectónico bioambiental


El diseño del aeropuerto responde a las condiciones climáticas y sociales de las Islas Galápagos. La orientación de las ventanas y la estructura aprovechan las corrientes de aire naturales para mantener ventilados los espacios, eliminando la necesidad de sistemas de aire acondicionado, salvo en áreas críticas como la sala de servidores. La ausencia de vidrios en las ventanas también forma parte de esta estrategia, lo que favorece la ventilación y reduce la acumulación de calor.


El aeropuerto funciona casi completamente con energía renovable. Un sistema de paneles solares y molinos de viento instalados proporciona gran parte de la energía necesaria, mientras que el consumo de agua es gestionado a través de sistemas de reutilización. En la terminal, la iluminación natural es maximizada sin permitir la entrada de calor, y el uso de iluminación artificial se reserva únicamente para situaciones de emergencia, dado que el aeropuerto no opera en horas nocturnas.



Innovaciones sostenibles en la construcción


La construcción del aeropuerto destacó por su bajo impacto ambiental, un enfoque que se extendió a todos los aspectos del diseño. No se utilizó hormigón en su edificación, y se priorizaron materiales reciclados de bajo impacto. Los muros y techos del aeropuerto están altamente aislados para mejorar la eficiencia energética, mientras que el vidrio no reutilizado se trituró y empleó en el pavimento.


La edificación también contó con instalaciones para el reciclaje y la acumulación de compost, gestionando de manera eficiente los residuos orgánicos. Los excedentes de estos residuos son transportados de vuelta a las ciudades de Quito o Guayaquil para su disposición final.



Participación comunitaria y responsabilidad social


Un aspecto fundamental del éxito del aeropuerto fue la integración de la comunidad local y las autoridades en el proceso. Durante el planeamiento de la construcción, se organizó a los futuros usuarios del edificio, incluyendo operadores y trabajadores, para que se adaptaran a un estilo de vida ecológico, eliminando el uso de artefactos de alto consumo energético, como las freidoras.


Además, el aeropuerto ha establecido alianzas estratégicas con organizaciones como la Fundación Circular y CERES Ecuador para impulsar iniciativas de responsabilidad social y programas ambientales. Las autoridades nacionales y locales, junto con guardaparques del Parque Nacional Galápagos y la Unidad de Protección Ambiental de la Policía del Ecuador, realizan estrictos controles de pasajeros y carga, asegurando que no ingresen especies invasoras ni se trafique con la fauna silvestre.


Un ejemplo de la efectividad de estas medidas fue el decomiso de 185 tortugas gigantes juveniles en una maleta con destino a Guayaquil, lo que llevó a la detención y condena de un policía involucrado en el tráfico de fauna.



Ejemplo para el resto del mundo.


El Aeropuerto Ecológico de Seymour es un referente global en cuanto a eficiencia energética y diseño sostenible. No solo se ha construido respetando al máximo el delicado entorno natural de las Islas Galápagos, sino que también ha implementado innovaciones que lo convierten en un modelo de sostenibilidad para el futuro de la aviación en un “lugar remoto” como se refiere la arquitecta Silvia de Schiller, probando que si con recursos limitados y muchas restricciones se pudo lograr, el resto del mundo puede igualar o mejorar el trabajo hecho con mas facilidades con las que contaron en el proceso de edificación de este aeropuerto. La combinación de energías renovables, reciclaje de materiales, y la integración de la comunidad local ha dado lugar a un aeropuerto que, además de cumplir su función operativa, refuerza el compromiso de preservar uno de los ecosistemas más importantes del planeta.



Redacción hecha por Alan Lezcano.

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